La última milla dejó de ser simplemente el tramo final de una operación logística. Hoy es una actividad de enorme escala que conecta comercio, movilidad, tecnología y experiencia del cliente.
Y los números ayudan a entender su verdadera dimensión.
Durante el primer semestre de 2026, el comercio electrónico argentino registró 181,5 millones de órdenes de compra, un crecimiento del 21% frente al mismo período del año anterior. Además, se comercializaron 248 millones de unidades y el 60% de las entregas se realizó a domicilio, de acuerdo con datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).
Si anualizamos ese ritmo, estamos hablando de un mercado que podría superar los 200 millones de entregas domiciliarias por año.
Es decir: cientos de miles de entregas todos los días.
Pero detrás de cada paquete existe algo que el consumidor generalmente no ve: vehículos, conductores, kilómetros, combustible, mantenimiento, neumáticos, tiempos de espera, recorridos, congestión y miles de datos que se generan durante cada viaje.
“El desafío ya no es solamente entregar. Es saber cuánto cuesta entregar”.
Durante años, gran parte de la gestión de flotas estuvo enfocada en variables relativamente simples: cuántos vehículos tenemos, cuánto combustible consumen, cuánto gastamos en mantenimiento y cuántos kilómetros recorren.
Hoy eso ya no alcanza.
“El dato más importante puede ser el costo por entrega”
En el modelo de dimensionamiento que desarrollamos, el ecosistema vehicular asociado al e-commerce representa un mercado estimado de US$150 a US$200 millones anuales, considerando combustible/energía, mantenimiento, neumáticos, conectividad, seguros y renovación vehicular.
Ese mercado puede dimensionarse, de manera estimativa, de la siguiente forma:
| Mercado asociado | Estimación anual |
| Combustible / energía | US$ 45–55 M |
| Mantenimiento y reparaciones | US$ 30–40 M |
| Neumáticos | US$ 10–15 M |
| Telemetría / conectividad | US$ 3–5 M |
| Seguros | US$ 12–18 M |
| Amortización / renovación de vehículos | US$ 50–70 M |
| TAM estimado | US$ 150–200 M/año |
Este dimensionamiento permite visualizar que la última milla no es sólo una operación logística: detrás de cada entrega existe una estructura de costos que puede ser medida, comparada y optimizada con tecnología y datos.
Sobre un escenario central de US$175 millones y 218 millones de entregas, eso representa aproximadamente:
“US$0,80 de costo vehicular por entrega”.
Y acá aparece probablemente uno de los datos más interesantes.
Una mejora de apenas 5% en la eficiencia del costo operativo vehicular representaría aproximadamente US$8,8 millones anuales sobre ese escenario.
No necesariamente hay que tener más vehículos para entregar más.
Hay que conseguir que cada vehículo, cada kilómetro y cada litro sean más productivos.
“La inteligencia artificial abre una nueva etapa”
La siguiente evolución será pasar de la gestión reactiva a la gestión predictiva.
La inteligencia artificial permite analizar simultáneamente información de consumo, kilómetros, mantenimiento, rutas, tiempos, conducción y comportamiento histórico.
Esto permite detectar anomalías de consumo, anticipar fallas, identificar recorridos ineficientes, comparar conductores y vehículos, predecir costos e incluso recomendar cuál es la alternativa de movilidad más eficiente para determinada operación.
La pregunta deja entonces de ser: “Qué pasó con mi flota?”
y pasa a ser: “Qué va a pasar y qué decisión debería tomar?”
Ese cambio es enorme.
Tecnología para competir, no solamente para controlar
El consumidor ya incorporó la velocidad, la trazabilidad y la previsibilidad como parte de su expectativa de compra. Durante eventos de alta demanda como Hot Sale, CACE destaca precisamente la necesidad de tecnología, capacidad operativa y coordinación para absorber millones de interacciones y entregas manteniendo la experiencia del usuario.
Por eso la tecnología aplicada a la última milla no debería pensarse solamente como una herramienta de control.
Es una herramienta de competitividad.
Una ruta mejor diseñada reduce kilómetros.
Menos kilómetros reducen combustible y mantenimiento.
El mantenimiento predictivo aumenta disponibilidad.
Una conducción eficiente disminuye consumo y siniestralidad.
Una mejor planificación aumenta entregas por vehículo.
Y todos esos datos juntos permiten conocer el verdadero costo de cada operación.
El futuro: administrar el costo de mover cada paquete
La última milla seguirá creciendo, pero el verdadero desafío no será solamente absorber ese crecimiento.
Será hacerlo de manera eficiente.
En un mercado que ya mueve cientos de millones de órdenes y potencialmente cientos de millones de kilómetros, administrar sin datos significa administrar parcialmente.
La oportunidad está en integrar movilidad, tecnología e inteligencia para transformar millones de viajes cotidianos en decisiones.
Porque detrás de cada entrega hay un vehículo.
Detrás de cada vehículo hay un costo.
Y detrás de cada kilómetro hay un dato que puede ayudarnos a tomar una mejor decisión.
La próxima revolución de la última milla no será solamente entregar más rápido. Será saber exactamente cuánto cuesta mover cada paquete y utilizar tecnología e inteligencia para hacerlo cada vez mejor.
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