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Inglaterra avanza en un plan nacional de cuidado de las personas mayores

National Care Services

Durante casi ocho décadas, el National Health Service (NHS) fue el emblema del sistema sanitario británico. Sin embargo, el envejecimiento acelerado de la población está obligando al Reino Unido a replantear un aspecto que hasta ahora había permanecido fragmentado: el cuidado de las personas mayores y dependientes.

Con ese objetivo, el gobierno laborista impulsa la creación del National Care Service (NCS), una reforma que pretende integrar los servicios sociales con el sistema de salud y establecer estándares nacionales para la atención de largo plazo.

Aunque el proyecto todavía se encuentra en etapa de diseño y una comisión independiente trabaja sobre sus recomendaciones, representa uno de los cambios más ambiciosos en materia de políticas públicas desde la creación del NHS en 1948.

Un sistema dividido

Actualmente, la atención médica en Inglaterra está garantizada por el NHS y es gratuita en el punto de acceso. Sin embargo, los cuidados de largo plazo funcionan bajo un esquema completamente diferente.

La asistencia domiciliaria, los hogares para adultos mayores, los cuidadores profesionales y buena parte de los apoyos para personas con dependencia dependen de las autoridades locales, que administran presupuestos propios y aplican criterios diferentes según cada región.

Esto genera fuertes desigualdades territoriales y, en muchos casos, obliga a las familias a afrontar costos elevados para acceder a determinados servicios.

La falta de coordinación también repercute directamente sobre los hospitales. Cada año, miles de pacientes permanecen internados después de recibir el alta médica porque no existen cuidados disponibles para garantizar su regreso al hogar. El fenómeno, conocido como delayed discharge, representa uno de los principales desafíos operativos para el NHS.

Qué propone el National Care Service

La propuesta del gobierno busca construir un sistema más integrado entre salud y cuidados.

Entre sus principales objetivos se encuentran:

  • establecer estándares nacionales de calidad para todos los servicios de cuidado;
  • mejorar la coordinación entre hospitales, atención primaria y servicios sociales;
  • profesionalizar el trabajo de los cuidadores mediante mejores condiciones laborales y programas de capacitación;
  • reducir las desigualdades entre regiones;
  • incorporar herramientas digitales para compartir información entre los distintos actores del sistema.

El proyecto también prevé una transformación gradual y será acompañado por una comisión encabezada por la baronesa Louise Casey, que deberá definir el modelo definitivo y su esquema de financiamiento.

La tecnología gana protagonismo

Uno de los aspectos más relevantes de la reforma es el papel que comenzarán a desempeñar las tecnologías digitales.

El gobierno británico plantea avanzar hacia sistemas interoperables que permitan compartir información entre hospitales, médicos de atención primaria, trabajadores sociales y equipos de atención domiciliaria.

En paralelo, el ecosistema tecnológico ya desarrolla soluciones basadas en inteligencia artificial para detectar fragilidad, identificar riesgos de internación, monitorear pacientes desde sus hogares y optimizar la asignación de recursos de cuidado.

Aunque estas herramientas todavía no forman parte del diseño definitivo del National Care Service, especialistas coinciden en que serán indispensables para responder al crecimiento de la demanda sin multiplicar proporcionalmente la cantidad de profesionales.

Un desafío global

La discusión trasciende al Reino Unido.

Según Naciones Unidas, la población mayor de 65 años será una de las que más crecerá durante las próximas décadas. Al mismo tiempo, aumentarán las enfermedades crónicas y la necesidad de apoyos para mantener la autonomía.

En ese contexto, numerosos países comienzan a revisar cómo organizar los cuidados de largo plazo y cómo integrar salud, asistencia social y tecnología dentro de un mismo modelo.

El National Care Service británico aparece como uno de los primeros intentos de abordar ese desafío desde una política pública nacional.

Más allá de Inglaterra

La iniciativa también plantea preguntas relevantes para América Latina, donde el envejecimiento avanza a un ritmo acelerado mientras los sistemas sanitarios siguen concentrando buena parte de sus recursos en la atención hospitalaria.

La experiencia británica sugiere que el próximo gran desafío ya no será únicamente ampliar la capacidad de los hospitales, sino desarrollar redes de cuidados capaces de sostener la autonomía de las personas durante más tiempo mediante servicios domiciliarios, coordinación interdisciplinaria y nuevas herramientas digitales.

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Etiquetas: , , Last modified: 22 julio, 2026
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